"Andando caminos se hacen caminos donde no existen": decir de un poeta para referirse a los problemas diarios, de los cuales en un principio no vemos solución, y en algunos realmente no se encuentra.
Es porque todos anhelamos
algo, pero ese algo se refugia en un rincón de la memoria y lo olvidamos,
preferimos ir por caminos ya hollados, por sendas que otros ha recorrido con
éxito, o sin él. Y a pesar de repetir un camino, este se hace nuevo, distinto y
da a un lugar que se parece al pensado. Y nuestro anhelo escondido en el sitio
donde la memoria cortó la luz, languidece.
Al pasar el tiempo, de repente un día el anhelo aparece y nos da una fiesta de expectativas, y nos sentimos vivos, ¡por fin!....pero he aquí que una sombra, creada por nosotros acecha: El miedo. Miedo a que la realización del anhelo se quiebre, y… no lo concretamos. 'Es que puede salir mal' nos decimos. Y claro que puede salir mal, y qué, también puede salirnos bien, si pensamos que va a ser verde y sale negro, ¿Vamos a llorar? no, hay que disfrutar del verde y buscar colores que le hagan compañía, el rojo, el naranja...Lo importante no es si sale bien o mal, lo importante es la experiencia que se vive y a la que nos hemos atrevido.
Guardo mis anhelos (Son muchos, como los tuyos) en distintos cajoncitos archivados en la mente y en el corazón, de vez en cuando asomémonos a ellos, como cuando niños abríamos el cajón de mamá para descubrir los tesoros que había.
Revisemos lo que hay
guardado, y si encontramos que no han envejecido, entonces a sacarlo de su
escondite y ponerlo al sol.
El sol estará contento y se nos meterá en el alma.
El sol estará contento y se nos meterá en el alma.
Roberto Ríos
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